Pues sí,
todo lo que digo fue hurtado de los lugares
públicos.
el vicio de enclaustrar las venas de otros,
De oír el submarino enorme del sueño,
su desembarco en la carne, el desvarío
tuve que convivir con el incendio.
Pues sí,
todo lo que digo fue hurtado de los lugares
públicos.
el vicio de enclaustrar las venas de otros,
De oír el submarino enorme del sueño,
su desembarco en la carne, el desvarío
tuve que convivir con el incendio.

Me devora un monstruo que no es un trauma ni un desequilibrio, es más bien un pozo ciego de cosas lejanas que reverbera luz propia.
Es más que la yerba, la cerveza y las mujeres, mucho más profundo y asesino
Que la primera masturbación, pero
Ha sido rutinaria, casi extenuante, llevarla sobre mis espaldas. Y es que a veces me calienta, me besa, me pone tiesas las manos, y le agarro sus entrañas , y cómo no hacerlo si vive dentro mío. A veces chapotea como un camarón dentro de mí, rompiéndome costillas y órganos, si a veces dice que ya no me sirven los riñones y el estómago ( con el hígado no se meta)
No dejes estructuras, hueso ni cartílago en su lugar, poesía corrupta e invertebrada, yo no quiero fisonomía sino reflejo de tus movimientos, cuando tu humana voz se le sale un tornillo en la hoja, yo tengo que poner la cara frente ellos, al miedo y la lujuria, yo me tengo que declarar culpable frente a la tribu, ya no quiero ser antifaz de tu reinado, si todos ya saben que tienes mi lengua y articulaciones bajo tu acción, POESÍA MÍA, oráculo soy de este tiempo, por favor déjame los puros ojitos para ver y mi metralleta para disparar,
y si necesito ayuda tú me echas la mano
Este es un trato de macho y hembra, si al final todos sabemos que tú reinas y yo gobierno, déjame el puro corazón
los puños
el pellejo y el cerebro, pero no me hagas beber y fumar desmesuradamente
Que a veces piensan que estoy loco, y que hablo de más, pero poesía,
Dile a ellos que tú eres la que estás dentro de mí, si al final pocos sabemos lo que es oficio, o quizás lo imaginé, no sé,
Mejor me digo dueño de esto, después pasa uno por mojigato
Pretexto de mi locura, prefiero a los tigres en mi techo que cinco iguales que están afuera hablándome de su vida, mucho mejor eso, el peligro y el caerse a sí mismo, POESÍA, sexual y carroñera, serán tus ojos el futuro de mi especie,
Mientras yo viva mis hombres sabrán cumplir con su deber.
Esta nota la puede encontrar en http://letras.s5.com/rh131010.html, donde planteo una invitación cordial a la lectura de (0) Orden, del poeta Rodolfo Hlousek
Por Marcos Leiva
"Conforme al desnucamiento del lenguaje, a su deshecha forma, a un país imaginario y a la suerte de metatexto que va y viene a medida que el libro va agotándose, Hlousek declara su posición frente a los amigos y curiosos de Orden, y nos hace corroborar que más allá de la hoja hay una realidad instalada. Realidad que es fálica, vertical, donde envejece todo y se vuelve inestable, y la dominación amansa y rompe las relaciones humanas. El territorio en estos poemas juega un papel fundamental. Una micro, una provincia, un país largo. Amigos conocidos y por conocer que se instauran en esta verdad/ficción, donde se cita y se evoca a gentes y compadres en un contexto bajo el ensueño del humor y la paradoja.
Me detengo en Casa Nacional, el texto capital de este tópico, que conmemora el temple de extrañeza del hablante lírico, señalando: “Vivo en una casa/ Donde nada me pertenece/ Por eso doy vueltas en ella sin tocar nada”. Es innegable la cuestión virtual en la que vive el hablante, sometido a la lejanía de los objetos y a su carácter ruinoso y decadente, aludiendo este poema en una intertextualidad implícita a Apocalipsis Doméstico, donde también “El cepillo se perdió con la peineta”, donde muchos objetos cansados de lo humano y de su uso, excluyen al visitante y huyen de todo rastro de servicio. No es sino este texto la continuación o el mejoramiento de la palabra de Millán, a decir de una pena contenida, consumada.
El cuerpo como signo y causalidad, en conformación a la ruptura, pretenden lidiar con lo establecido y cortarlo completamente. En no haber determinado ni pensado el destino ni la acción de su propio Yo, el propio sistema lo embute a una ética donde la anulación del individuo es patente. Es así como el hablante se va librando a medida del libro de las ataduras impuestas, con un genuino tratamiento de la estructura y la forma.
Es inocente pensar que la poesía es meramente un ejercicio de autosatisfacción y de alejamiento del plano cotidiano, puesto que al hacer uso del lenguaje, ya el contacto del ser humano es SOCIAL Y POLÍTICO. Un libro como éste, Orden, rompe el mantra poético convencional y gesticula un nuevo espacio, siendo además una declaración de guerra categórica al idioma y a sus Agentes.
Es un libro paradigmático, donde se ven trazados de una u otra forma las distintas huellas que entrecruzan la realidad. Con una ironía suspicaz, revela la relación “orweliana”, a decir del autor, de esta realidad donde “lo videan todo” y existe a través de este tipo de marcas, una constante llamada a esta supervigilancia panóptica, opresora, a decir de Foucault. La territoriedad al margen de todo, al margen de la ciudad y también de la ruralidad, de los oficios y de los marcos de disciplina, la soledad y la autobiografía se entremezcla y aparecen como fantasmas en este páramo de fotografías andantes.
Es entonces este libro, un retrato visual de todos los movimientos, de la nostalgia sureña y rabia contenida, sangre, donde no se niega ni se tacha el paisaje, sino más bien es intervenido en un alcance urbano y rebelde, subversivo. Orgánicamente situado y necesario, parido en el cerco de un sitio como es Chillán, como es Chile, como es en el gobierno de un empresario, antecede al efecto, a este efecto. A Cero Orden, a Hlousek, a esa voz corroída y encumbrada en este tiempo, sólo hay que escucharla, detenerse a oírla y graficar tras la no más inocente posición de lector, la intención de oír la voz de los sudados, de los fragmentados, de los heridos de este país.
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Vacas Rosadas
Persus Nibaes
ellas critican al país y se llenan los bolsillos con sus fondos
pelan a las vacas sagradas y menosprecian a todos igual q ellas
eligen un tono marikón porq no saben hablar como hombre
se cagan en los calzones si les hablas fuerte y seco
y si las miras a los ojos se creen la muerte y te dicen feo
porq un poeta Bazutita les dice q son la última chupá del mate
a uno de ellos le dije q era pura mierda
pero claro, no se lo dije con esas palabras
q se quería parecer lo más posible a Lemebel
pero q le faltaba nacer de nuevo para escribir como él
q se creía el representante de la poesía chilena en Latinoamérica
pero q era una copia burda y barata de
Markos Leiva les puso las Vacas Rosadas
todas postmodernas las culiás capitalinas
todos sus poemas son el mismo,
pidiendo a gritos q los dejen ser marikones por ser
y no vayan a creer q soy homofóbico, no
tan sólo me caen mal las vacas rosadas
a las cuales a su vez les caen mal las vacas sagradas
pero q se comportan igual o peor q ellas las lascivas
ahora andan puro maraquiando por Latinoamérica
y organizan encuentros donde invitan puros poetas marikones
al pobre Persus claro no lo invitan porq es machista
porq les dice en su cara q su diario de vida vale callampa
y q no pueden andar por la vida chupando la vergas de los poetas viejos
ni reescribiendo la gran poesía de los poetas muertos
apareciendo en todos los diarios tirándole mierda al sistema actual
q los atropella y les hace sentir mal y los llena de becas a los vampiros
como si los cavernícolas hubieran estado cagados de la risa en el pasado
yo no sabía q la poesía se trataba de jactarse quien era más o menos famoso
métanse sus libros malos doblados en el orto.
